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Cada primavera, miles de aves cruzan el cielo de Punta Arenas en una de las migraciones más largas del planeta. Y muchas de ellas se detienen en un lugar que, desde fuera, parece solo un parque con dinosaurios de plástico: el Parque María Behety. Con 32 especies de aves registradas, este humedal urbano funciona como una estación de paso crítica en corredores migratorios que conectan el hemisferio sur con el norte.

En este artículo exploramos la fauna del Parque María Behety: qué aves lo habitan, por qué este humedal es tan importante para las especies migratorias, y cómo la protección de 2021 busca preservar un ecosistema que sostiene vida silvestre en medio de la ciudad. Para entender el contexto completo de la metamorfosis de este parque, te recomendamos leer nuestra crónica sobre la historia del Parque María Behety.

Índice
  1. 32 especies de aves: un inventario que sorprende
  2. La bandurria: la estrella del humedal
  3. El pato juaral y otras aves acuáticas
  4. Aves migratorias: corredores que cruzan continentes
  5. La relación entre aves y flora: un ecosistema interconectado
  6. Amenazas a la fauna: por qué el parque estuvo al borde del colapso
  7. Cómo observar aves en el Parque María Behety
  8. Fauna estacional: qué aves ver según la época
  9. Las aves nocturnas del parque
  10. Aves y cambio climático: una amenaza invisible
  11. Conservación participativa: cómo los ciudadanos ayudan a las aves
  12. Observación de aves en la Región de Magallanes
  13. El futuro de las aves del parque
  14. Preguntas frecuentes

32 especies de aves: un inventario que sorprende

Cuando los expertos del Ministerio del Medio Ambiente evaluaron el Parque María Behety para declararlo humedal urbano en 2021, el inventario biológico reveló algo asombroso: 32 especies de aves utilizan este terreno de 23.7 hectáreas en pleno centro de Punta Arenas.

Según los registros citados en el podcast La metamorfosis del Parque María Behety, estamos hablando de la bandurria, el pato juaral, el quetal de hoja — aves que usan este espacio en medio de la ciudad para alimentarse y descansar.

"El expediente cuenta 32 especies de aves. Estamos hablando de la bandurria, el pato juaral, el quetal de hoja — aves que usan este espacio en medio de la ciudad para alimentarse y descansar."

— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety

Lo que hace especial a estas aves no es solo su belleza: es que muchas de ellas son migratorias. El parque funciona como una escala obligatoria en rutas que cruzan continentes. Cada ave que descansa en la laguna del María Behety podría haber volado desde Argentina, o incluso desde el hemisferio norte, y necesitaba un lugar seguro donde recargar energías antes de continuar su viaje.

La bandurria: la estrella del humedal

La bandurria (Theristicus melanopis) es, sin duda, la ave más emblemática del Parque María Behety. Con su cuerpo elegante, su pico largo y curvado y sus plumas de tonos dorados, la bandurria es un spectacle visual que atrae a observadores de aves de toda la región.

En el parque, las bandurrias utilizan los bordes de la laguna y las zonas de juncos para buscar su alimento principal: invertebrados acuáticos, pequeños peces y anfibios. Su pico curvado está diseñado para hurgar en el lodo y extraer presas que otras aves no pueden alcanzar.

Lo más fascinante de las bandurrias es su comportamiento social. Fuera de la temporada de reproducción, se agrupan en bandadas de hasta varias decenas de individuos que se desplazan juntos entre diferentes humedales. El Parque María Behety es uno de esos puntos de reunión, y su protección es crucial para mantener las rutas de migración de esta especie.

El pato juaral y otras aves acuáticas

El pato juaral (Anas flavirostris) es otro visitante habitual del parque. Este pato sudamericano se distingue por su pico amarillo y su costumbre de alimentarse en aguas someras, donde filtra pequeños organismos y materia vegetal.

Junto al pato juaral, el parque alberga otras aves acuáticas que aprovechan la laguna y los canales naturales del humedal. Estas aves son especialmente sensibles a la perturbación humana: el ruido excesivo, los perros sin correa y la presencia de basura pueden hacer que abandonen el parque durante meses.

La protección del humedal bajo la Ley 21.202 busca precisamente reducir estas perturbaciones. El cerco perimetral de 2.156 metros y los 12 accesos peatonales controlados limitan la presencia humana en las zonas sensibles donde estas aves anidan y se alimentan.

Aves migratorias: corredores que cruzan continentes

Quizás lo más extraordinario de la fauna del Parque María Behety es su papel como estación de paso para aves migratorias. Cada año, millones de aves viajan entre el hemisferio sur y el norte, siguiendo rutas que han utilizado durante miles de años. Algunas de estas rutas pasan directamente por Punta Arenas.

El Parque María Behety, con su laguna, sus juncos y su vegetación densa, ofrece exactamente lo que estas aves necesitan: agua, alimento y refugio. Después de volar cientos de kilómetros sobre el Océano Pacífico o la cordillera de los Andes, una ave migratoria necesita un lugar seguro donde descansar, beber agua y comer antes de continuar su viaje hacia el norte.

Si el ecosistema del parque se degrada, estas aves no simplemente "se mudan a otro lugar". Pierden una escala crítica en su ruta de migración, lo que puede significar la diferencia entre sobrevivir y morir durante el viaje. La protección del María Behety no es solo una cuestión local: es una contribución a la conservación de aves a escala continental.

La relación entre aves y flora: un ecosistema interconectado

No se puede entender la fauna del parque sin considerar su relación con la flora. Las 49 especies de plantas vasculares del humedal proveen alimento, refugio y sitios de anidación para las aves. A su vez, las aves dispersan las semillas de las plantas a través de sus deposiciones, ayudando a mantener la diversidad vegetal del parque.

La bandurria, por ejemplo, busca su alimento entre los juncos y las gramíneas que bordean la laguna. El pato juaral anida entre las raíces de las plantas acuáticas que crecen en las aguas someras. Las aves migratorias necesitan esos bordes vegetales densos para protegerse del viento patagónico y descansar antes de continuar su viaje.

Es un círculo virtuoso: sin la flora, las aves no tendrían dónde vivir. Sin las aves, muchas especies de plantas perderían su principal mecanismo de dispersión de semillas. La declaración de humedal busca preservar esta interdependencia para las generaciones futuras.

Amenazas a la fauna: por qué el parque estuvo al borde del colapso

El expediente de declaración del humedal no solo listó las bondades de la fauna: también diagnosticó amenazas letales que estaban destruyendo el ecosistema. Y la principal era, una vez más, la actividad humana sin regulación.

El ruido excesivo de las celebraciones masivas alteraba los patrones de alimentación y anidación de las aves. Los perros sin correa perseguían a las bandadas de patos. La basura — especialmente los neumáticos y plásticos extraídos de la laguna en noviembre de 2025 — contaminaba el agua y el alimento de las aves.

"Cuando un terreno le pertenece a todos y no existe una infraestructura que guíe el comportamiento, nadie asume la responsabilidad individual de mantenerlo vivo. El ecosistema se estaba ahogando literalmente en escombros."

— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety

Otra amenaza era la fragmentación del hábitat. A medida que la ciudad crecía alrededor del parque, los espacios verdes conectados se reducían. Las aves que antes podían desplazarse libremente entre el parque y otros humedales cercanos encontraban cada vez más obstáculos: edificios, carreteras, zonas industriales.

Cómo observar aves en el Parque María Behety

Si deseas observar aves en el parque, hay algunas recomendaciones importantes. Primero, respeta los horarios de mayor actividad aviar: el amanecer y el atardecer son los momentos en que las aves están más activas buscando alimento. Segundo, mantén silencio y evita movimientos bruscos que puedan espantar a las bandadas.

Tercero, no alimentes a las aves. El alimento humano puede ser dañino para muchas especies, y la dependencia del alimento proporcionado por personas altera los patrones naturales de comportamiento. Lo mejor que puedes hacer es observar desde la distancia y dejar que las aves hagan lo que han hecho durante miles de años.

Cuarto, usa binoculares. Muchas de las aves del parque son pequeñas y se mueven rápidamente entre la vegetación. Un par de binoculares te permitirá observar detalles que a simple vista son imposibles de distinguir: el pico curvado de la bandurria, las plumas iridiscentes del pato juaral, el vuelo silencioso de las aves nocturnas.

Para un plan completo de visita, consulta nuestra guía sobre cómo llegar al Parque María Behety, donde encontrarás información sobre accesos, horarios y las mejores rutas para observar aves.

Fauna estacional: qué aves ver según la época

La composición de aves del parque cambia con las estaciones. En primavera (septiembre a diciembre), las aves migratorias regresan del hemisferio norte y comienzan a anidar. Es el mejor momento para observar la diversidad de especies, ya que conviven residentes permanentes y visitantes temporales.

En verano (diciembre a marzo), las aves residentes crían y alimentan a sus crías. Las bandadas de bandurrias son especialmente grandes en esta época, ya que se agrupan para buscar alimento en las zonas más productivas del humedal.

En otoño (marzo a junio), las aves migratorias comienzan su viaje de regreso al hemisferio norte. El parque se despide de sus visitantes temporales, y las aves residentes se preparan para el invierno patagónico.

En invierno (junio a septiembre), el parque se transforma. La laguna se congela, y las aves acuáticas se ven obligadas a buscar agua en otros lugares. Pero las aves terrestres — losquilas, los tordos, las chiucas — siguen utilizando el parque como refugio contra el frío extremo.

Las aves nocturnas del parque

No todas las aves del Parque María Behety son diurnas. El parque también alberga especies nocturnas que utilizan la oscuridad para cazar y desplazarse. Los chunchos (lechuzas comunes) y los tlacuaches (aves de presa nocturnas) son habitantes regulares del parque que aprovechan la densa vegetación para refugiarse durante el día y salir a cazar durante la noche.

Estas aves nocturnas son especialmente sensibles a la iluminación artificial. Una luz demasiado intensa puede alterar sus patrones de caza, espantar a sus presas y hacer que abandonen el parque. Por eso, una de las decisiones más importantes del megaproyecto de 2026 fue instalar iluminación no invasiva que respeta el ciclo natural de las especies nocturnas.

La iluminación convencional, con luces blancas intensas, puede parecer inofensiva, pero para las aves nocturnas es una catástrofe. Las luces atraen a los insectos (la presa principal de muchas aves nocturnas), creando un desequilibrio en la cadena alimenticia. Las luces también confunden a las aves migratorias nocturnas, que utilizan las estrellas para orientarse y pueden desorientarse con luces artificiales brillantes.

Aves y cambio climático: una amenaza invisible

El cambio climático está alterando los patrones de migración de las aves a escala global. Las temperaturas más cálidas están haciendo que muchas especies cambien sus rutas de migración, desplazándose hacia el sur en busca de condiciones más frescas. Esto significa que algunas aves que antes pasaban por el Parque María Behety podrían dejar de hacerlo en el futuro.

Al mismo tiempo, el cambio climático está alterando la disponibilidad de alimento en las zonas de anidación. Si los insectos que alimentan a las aves migratorias aparecen antes o después de lo esperado, las aves pueden llegar a sus destinos de anidación en el momento equivocado, encontrando que el alimento que necesitan para criar a sus crías no está disponible.

El Parque María Behety, como estación de paso en rutas migratorias, tiene un papel crucial en la adaptación de las aves al cambio climático. Si el parque mantiene su biodiversidad y sus servicios ecosistémicos, las aves migratorias tendrán un lugar confiable donde descansar y recargar energías, independientemente de cómo cambien las condiciones climáticas en otras partes de su ruta.

Conservación participativa: cómo los ciudadanos ayudan a las aves

La protección de las aves del Parque María Behety no depende solo de las autoridades y los biólogos. Los ciudadanos de Punta Arenas pueden contribuir de muchas maneras. La más importante es respetar las reglas del parque: permanecer en los senderos, no perseguir a las aves, no alimentarlas y no dejar basura.

Pero hay otras formas de ayudar. Los programas de ciencia ciudadana permiten a los visitantes registrar las aves que observan en el parque, contribuyendo a bases de datos que los biólogos utilizan para monitorear la salud de las poblaciones. Plataformas como eBird permiten subir observaciones de aves desde cualquier lugar del mundo, creando un mapa global de distribución de especies.

También es importante crear hábitats amigables con las aves en los jardines y patios de los hogares de Punta Arenas. Plantar especies nativas que provean alimento y refugio a las aves, instalar comederos y bebederos, y evitar el uso de pesticidas son acciones simples que pueden marcar una gran diferencia para las aves urbanas.

Observación de aves en la Región de Magallanes

El Parque María Behety no está aislado en la red de observación de aves de la región. La Región de Magallanes alberga una diversidad de aves que incluye desde pingüinos y albatros en las costas hasta cóndores y águilas en las montañas. El parque, como humedal urbano, forma parte de esta red más amplia.

Para los observadores de aves serios, Punta Arenas ofrece una experiencia única: la posibilidad de ver especies que en otros lugares del mundo solo se pueden encontrar en zonas remotas e inaccesibles. El condor andino sobrevuela la ciudad. Los petreles y los albatros se pueden observar desde la costanera. Y en el Parque María Behety, las bandurrias y patos juaral dan un espectáculo diario que no requiere equipamiento especial ni viajes largos.

La conectividad entre el parque y otros espacios naturales de la región es crucial. Las aves que descansan en el María Behety pueden continuar su viaje hacia la Reserva Nacional Magallanes, hacia los fiordos del sur, o incluso cruzar hacia la Patagonia argentina. Proteger el parque es proteger un eslabón en una cadena que abarca todo el extremo sur del continente.

Para explorar más espacios naturales de la región, consulta nuestra sección de reservas y áreas naturales, donde encontrarás información sobre la Reserva Nacional Magallanes y otros destinos para observación de aves.

El futuro de las aves del parque

El megaproyecto de 2026 representa una oportunidad sin precedentes para las aves del Parque María Behety. Las obras no solo buscan restaurar el ecosistema: buscan crear las condiciones para que la biodiversidad del parque no solo se mantenga, sino que crezca.

Los nuevos senderos accesibles están diseñados para canalizar el tránsito humano lejos de las zonas sensibles de anidación. La iluminación no invasiva protege a las aves nocturnas. El cerco perimetral reduce la entrada de perros y basura. Y la restauración de la laguna — después de la extracción de 100 kilos de basura en 2025 — devuelve a las aves acuáticas un hábitat limpio y funcional.

El futuro del Parque María Behety como refugio de aves depende de algo simple: respetar las reglas del ecosistema. Las aves no necesitan que les regalemos comida o casas artificiales. Solo necesitan que dejemos de destruir su hábitat y que les demos el espacio que necesitan para vivir.

"Tal vez la verdadera recreación que ese terreno necesitaba no era sólo el ruido de los juegos humanos. Tal vez el destino final de ese regalo era permitir que la tierra misma siguiera viva, respirando, evolucionando y sosteniendo a la ciudad desde sus cimientos."

— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety

Lo que hace verdaderamente especial al Parque María Behety no es solo su biodiversidad local: es su papel como eslabón en una cadena migratoria que abarca continentes. Las aves que descansan en la laguna del María Behety podrían haber volado desde Tierra del Fuego, desde la Patagonia argentina, o incluso desde Alaska.

Proteger este humedal urbano no es solo una cuestión de conservación local: es una contribución a la biodiversidad global. Cada ave que sobrevive gracias al refugio del parque es un eslabón que se mantiene vivo en una cadena que conecta el extremo sur del mundo con el norte.

"Un ecosistema entero como el más grande de los monumentos."

— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety

Preguntas frecuentes

¿Cuántas especies de aves tiene el Parque María Behety?

El inventario biológico de 2021 registró 32 especies de aves en el parque, incluyendo la bandurria, el pato juaral y el quetal de hoja. Muchas de estas aves son migratorias y utilizan el parque como estación de paso en corredores que cruzan continentes.

¿Qué aves se pueden ver en el parque?

Las aves más destacadas son la bandurria (con su pico curvado y plumas doradas), el pato juaral (con su pico amarillo), y el quetal de hoja. También hay aves terrestres como quilas, tordos y chiucas que utilizan el parque como refugio durante el invierno.

¿Por qué el parque es importante para aves migratorias?

El parque funciona como estación de paso en rutas migratorias que conectan el hemisferio sur con el norte. Después de volar cientos de kilómetros, las aves necesitan un lugar seguro con agua, alimento y refugio. Si el ecosistema del parque se degrada, estas aves pierden una escala crítica en su ruta de migración.

¿Qué amenazas enfrentan las aves del parque?

Las principales amenazas son el ruido excesivo (que altera los patrones de alimentación y anidación), los perros sin correa (que persiguen a las bandadas), la basura (que contamina el agua y el alimento), y la fragmentación del hábitat por la urbanización circundante.

¿Cuál es el mejor momento para observar aves?

El amanecer y el atardecer son los momentos de mayor actividad aviar. En primavera (septiembre a diciembre) se puede observar la mayor diversidad de especies, ya que conviven aves residentes y migratorias. Se recomienda usar binoculares y mantener silencio para no espantar a las bandadas.

¿Cómo protege la Ley 21.202 a las aves del parque?

La ley prohíbe cualquier intervención que altere la vegetación del humedal, protegiendo así los hábitats de anidación y alimentación de las aves. El cerco perimetral y los accesos peatonales controlados reducen la perturbación humana en las zonas sensibles. La iluminación no invasiva respeta el ciclo natural de las aves nocturnas.

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