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Cuando pensamos en un humedal, solemos imaginar un pantano remoto, alejado de las ciudades, donde solo llegan biólogos y aventureros. Pero en Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, el Parque María Behety demuestra que los humedales más importantes pueden estar justo bajo nuestros pies, en pleno centro urbano. Desde julio de 2021, este parque es el primer humedal urbano protegido de la Región de Magallanes, y su historia es un manual de conservación ambiental en contextos donde la naturaleza y la ciudad chocan frontalmente.
Si aún no conoces la historia completa de cómo este terreno pasó de ser un parque recreativo a un ecosistema protegido, te recomendamos leer primero nuestra crónica sobre la metamorfosis del Parque María Behety, donde contamos los detalles de la donación de 1948, las obras de 2026 y la cancelación de la Fiesta Criolla.
- ¿Qué es exactamente un humedal urbano?
- La Resolución 648: cómo el MMA protegió este terreno
- 49 especies de plantas vasculares: las bombas hidráulicas del parque
- 32 especies de aves: un corredor migratorio en medio de la ciudad
- Los servicios ecosistémicos: lo que el parque hace por la ciudad
- La tragedia de los bienes comunes: 100 kilos de basura
- De la degradación al megaproyecto: la respuesta del Estado
- El conflicto entre libre recreo y protección estricta
- Humedales urbanos en Chile: el caso María Behety como modelo
- Visitar el Parque María Behety durante las obras
- El futuro del humedal: entre la conservación y la tradición
- Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente un humedal urbano?
Un humedal es un ecosistema donde el agua es el factor dominante que controla la vida de las plantas y los animales. Puede ser un pantano, una ciénaga, una laguna, un estero o incluso un terreno que se inunda periódicamente. Lo crucial es que el agua está presente de forma continua o estacional, creando condiciones únicas que no existen en otros paisajes.
Lo que hace especial al Parque María Behety es que este humedal sobrevive dentro del límite urbano, asediado por ruido, tráfico y pisadas humanas. Según los registros citados en el podcast La metamorfosis del Parque María Behety, los expertos que evaluaron el terreno encontraron una biodiversidad que resulta asombrosa si consideras que todo esto persiste en medio de la ciudad. Es casi un milagro biológico.
"Las raíces de esas plantas vasculares y la topografía de la laguna actúan como un riñón para la ciudad. Filtran contaminantes, regulan el ciclo del agua previniendo inundaciones y mantienen un equilibrio químico fundamental."
— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety
Esa imagen del "riñón de la ciudad" no es retórica: es una descripción técnica de lo que los biólogos llaman servicios ecosistémicos. Y el Parque María Behety los provee en cantidades que sorprenderían a cualquiera que solo lo vea como "un parque con dinosaurios de plástico".
La Resolución 648: cómo el MMA protegió este terreno
En julio de 2021, el Ministerio del Medio Ambiente emitió la Resolución 648, que declaró al Parque María Behety como el primer humedal urbano de la Región de Magallanes bajo la Ley 21.202 (Ley de Humedales Urbanos). Esta no fue una decisión arbitraria: fue el resultado de un proceso técnico que involucró inventarios biológicos, análisis hidrológicos y evaluación de amenazas.
La resolución protegió 23.7 hectáreas en total, con un polígono central de 4.3 hectáreas designado como el núcleo biológico intocable. Dentro de ese perímetro, cualquier intervención que altere la vegetación del humedal está prohibida por ley.
¿Por qué 23.7 hectáreas y no solo las 4.3 del núcleo? Porque el ecosistema no respeta límites dibujados en un mapa. Las raíces de las plantas vasculares se extienden bajo toda el área, el ciclo del agua conecta la laguna con los canales subterráneos, y las aves utilizan todo el parque como zona de alimentación y descanso. Proteger solo el centro habría sido como proteger el corazón sin proteger los pulmones.
49 especies de plantas vasculares: las bombas hidráulicas del parque
El inventario biológico reveló 49 especies de plantas vasculares en el Parque María Behety. Pero, ¿por qué las plantas vasculares son tan importantes para este terreno en particular?
A diferencia de los musgos, las plantas vasculares tienen un sistema interno de conductos, como si fueran venas. Tienen raíces estructuradas, tallos y hojas. Especies nativas presentes ahí, como la lenga y el nirre, actúan literalmente como bombas hidráulicas y esponjas gigantes: absorben agua, retienen la humedad en el suelo y estabilizan todo el terreno.
"El parque no es un simple adorno verde en el mapa. Provee lo que llamamos servicios ecosistémicos, que son vitales. Supervitales."
— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety
En un contexto donde Punta Arenas enfrenta eventos climáticos cada vez más extremos, perder esa infraestructura vegetal natural tendría un costo directo en la calidad de vida urbana. Inundaciones, erosión del suelo, pérdida de biodiversidad: todo está conectado. Para conocer más sobre la naturaleza de la región, explora nuestra sección de reservas y áreas naturales.
32 especies de aves: un corredor migratorio en medio de la ciudad
El expediente biológico también contabilizó 32 especies de aves que utilizan el Parque María Behety. Estamos hablando de la bandurria, el pato juaral, el quetal de hoja — aves que usan este espacio en medio de la ciudad para alimentarse y descansar.
Lo que hace especial a estas aves no es solo su belleza: es que muchas de ellas son migratorias. El parque funciona como una estación de paso en un corredor que cruza continentes. Cada ave que descansa en la laguna del María Behety podría haber volado desde Argentina, o incluso desde el hemisferio norte, y necesitaba un lugar seguro donde recargar energías antes de continuar su viaje.
El hecho de que este corredor migratorio exista en pleno centro de Punta Arenas es una muestra de la resiliencia ecológica de este terreno. Y es también una advertencia: si el humedal se degrada, esas aves no simplemente "se mudan a otro lado". Pierden una escala crítica en su ruta de migración.
Los servicios ecosistémicos: lo que el parque hace por la ciudad
Más allá de las aves y las plantas, el Parque María Behety provee servicios ecosistémicos queImpactan directamente la vida de los puntarenenses. Estos son los más importantes:
Filtración de contaminantes. Las raíces de las plantas vasculares absorben sustancias contaminantes del agua subterránea, actuando como un sistema de tratamiento natural. Sin este filtro, los contaminantes llegarían directamente al sistema hídrico de la ciudad.
Regulación del ciclo del agua. La laguna y los canales naturales del parque absorben el exceso de agua durante lluvias intensas, previniendo inundaciones en los barrios circundantes. En un contexto de cambio climático, donde las precipitaciones son cada vez más erráticas, esta función es crítica.
Equilibrio químico del suelo. Las plantas vasculares mantienen la acidez y la composición mineral del terreno en niveles que permiten la vida de otras especies. Sin ellas, el suelo se compactaría, perdería nutrientes y se convertiría en un desierto urbano.
Regulación térmica. La vegetación del parque absorbe calor durante el día y lo libera lentamente durante la noche, moderando las temperaturas extremas en el entorno urbano inmediato. En invierno, cuando la laguna se congela y funciona como pista de patinaje natural, el efecto es aún más pronunciado.
"Perder esos servicios tiene un costo directo en la calidad de vida urbana frente a eventos climáticos extremos."
— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety
La tragedia de los bienes comunes: 100 kilos de basura
Todo este valor ecológico estuvo al borde del colapso. En noviembre de 2025, la Dirección de Medio Ambiente, Aseo y Ornato (DMAO) tuvo que realizar un operativo de rescate en la laguna artificial del parque. El resultado fue perturbador: más de 100 kilos de basura sumergida.
No eran residuos casuales. Sacaron neumáticos de auto, montañas de plástico y botellas, e incluso —y esto es muy triste— los cuerpos de mascotas muertas que la gente había arrojado al humedal. Este operativo es la ilustración perfecta de lo que los economistas llaman la "tragedia de los bienes comunes": cuando un terreno le pertenece a todos y no existe una infraestructura que guíe el comportamiento, nadie asume la responsabilidad individual de mantenerlo vivo.
"El ecosistema, este riñón de la ciudad que mencionábamos, se estaba ahogando literalmente en escombros."
— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety
El expediente de declaración del humedal no solo listó aves bonitas: diagnosticó amenazas letales causadas directamente por la actividad humana sin regulación. Cambios severos en la hidrología del parque porque la gente pisoteaba los canales naturales sin darse cuenta. Especies invasoras llevadas por visitantes. Y el problema crónico de los residuos sólidos que se acumulaban año tras año.
De la degradación al megaproyecto: la respuesta del Estado
La degradación llegó a niveles que la ciudad ya no podía ignorar. La teoría legal — el contrato de 1948 que garantizaba "libre recreo" — finalmente colapsó frente a la realidad física del parque. El terreno se estaba convirtiendo en un basural biológicamente muerto.
La reacción del Estado fue contundente. El Servicio de Vivienda y Urbanización (SERVIU) aprobó un megaproyecto de mejoramiento con un presupuesto que oscila entre $2.299 y $2.800 millones de pesos. Pero ese dinero no es solo para estéticas: es ingeniería ambiental pura.
Parte de esa ingeniería incluye 2.156 metros de cerco perimetral que restringe el acceso a 12 puertas peatonales específicas. ¿Por qué? Porque obligar a la gente a entrar por puertas controladas reduce drásticamente el impacto de las pisadas aleatorias sobre las zonas de anidación de las aves y las plantas que regulan el agua.
Las obras también incluyen más de 4.000 metros cuadrados de senderos accesibles, 19 escaños inclusivos para que personas con movilidad reducida puedan recorrer el humedal de forma segura, e iluminación no invasiva que respeta el ciclo natural de las aves nocturnas.
"La reja quita la libertad caótica, pero los senderos universales entregan una libertad democrática estructurada."
— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety
El conflicto entre libre recreo y protección estricta
Este es el nudo gordiano del Parque María Behety. En 1948, Julio Menéndez Behety donó el terreno con una condición perpetua: "libre recreo". Libre y recreo. La ciudad estaba obligada por ley a fomentar la diversión, los juegos, las celebraciones. No podía privatizar, vender ni cobrar entrada.
Pero en 2021, la Ley 21.202 impuso una restricción que choca directamente con ese mandato: protección estricta del humedal. Cualquier intervención que altere la vegetación está prohibida. Las viejas costumbres — picnics informales, acceso libre por cualquier lado, celebraciones masivas — se volvieron materialmente ilegales.
¿Es esto una violación del espíritu de la donación original? ¿Alguien donó tierras para la libertad y el Estado responde construyendo una jaula? La respuesta dura es que la supervivencia ecológica tiene primacía. De nada sirve un contrato que garantice libre esparcimiento si el terreno se convierte en un basural biológicamente muerto.
Humedales urbanos en Chile: el caso María Behety como modelo
Chile cuenta con una red de humedales urbanos que está creciendo. Desde el Humedal Estero Mocha en Concepción hasta el Humedal La Boca en Valparaíso, las ciudades chilenas están descubriendo que los humedales no son obstáculos para el desarrollo, sino infraestructura verde esencial.
El caso del Parque María Behety es particularmente interesante porque demuestra que un humedal puede coexistir con un espacio recreativo, siempre que se gestionen las reglas de uso. El megaproyecto de 2026 no busca eliminar el parque: busca redefinir cómo la gente interactúa con él. El cerco no encierra al parque; estructura el comportamiento humano para que el ecosistema sobreviva.
Para conocer más sobre la naturaleza de la Región de Magallanes, explora nuestra sección de reservas y áreas naturales, donde encontrarás información sobre la Reserva Nacional Magallanes y otros espacios protegidos de la zona.
Visitar el Parque María Behety durante las obras
Si planeas visitar el parque en 2026, hay algunas cosas importantes que debes saber. El acceso histórico de la Avenida 21 de Mayo estará cerrado hasta diciembre de 2026 por las obras del megaproyecto. Todo el tránsito piatonal está restringido a los 12 accesos peatonales específicos que se están habilitando.
Las obras incluyen 5.470 metros cuadrados de estacionamientos, lo que facilita el acceso en auto. Y los nuevos senderos accesibles permiten que personas con movilidad reducida recorran el humedal por primera vez — algo que antes era prácticamente imposible por el terreno irregular y el pisoteo descontrolado.
Para un mapa completo de cómo llegar y las mejores rutas durante las obras, consulta nuestra guía sobre la metamorfosis del Parque María Behety, donde detallamos las fechas de cierre y las alternativas de acceso.
El futuro del humedal: entre la conservación y la tradición
La cancelación de la Fiesta Criolla 2026 es el ejemplo más doloroso del costo que implica proteger un humedal urbano. Miles de personas que celebraban la identidad nacional en ese espacio durante décadas, de repente sin su lugar habitual. El alcalde Claudio Radonich tuvo que confesar que Punta Arenas simplemente no cuenta con otro recinto seguro y con la capacidad suficiente.
Pero esta historia nos demuestra algo fundamental: la conservación ambiental en el centro sur de Chile no es gratuita. Requiere sacrificios muy tangibles de la comunidad. Aprender a caminar solo por los senderos permitidos. Aceptar el golpe emocional de perder una celebración tradicional. Entender que el equilibrio entre recordar de dónde venimos y asegurar que el entorno soporte hacia dónde vamos es supercomplejo.
"Un ecosistema entero como el más grande de los monumentos."
— Podcast La metamorfosis del Parque María Behety
Tal vez la verdadera recreación que ese terreno necesitaba no era sólo el ruido de los juegos humanos. Tal vez el destino final del regalo de Julio Menéndez Behety era permitir que la tierra misma siguiera viva, respirando, evolucionando y sosteniendo a la ciudad desde sus cimientos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Parque María Behety?
Es un parque urbano de 23.7 hectáreas en Punta Arenas, declarado primer humedal urbano de la Región de Magallanes en julio de 2021 bajo la Ley 21.202. Fue donado a la municipalidad en 1948 por Julio Menéndez Behety con la condición de que fuera siempre gratuito y su uso exclusivo para recreación popular.
¿Por qué es importante como humedal?
El parque alberga 49 especies de plantas vasculares y 32 de aves que proveen servicios ecosistémicos vitales: filtración de contaminantes, regulación del ciclo del agua, prevención de inundaciones y equilibrio químico del suelo. Actúa como un "riñón" para la ciudad, manteniendo la calidad ambiental del entorno urbano.
¿Qué obras se están realizando?
El SERVIU ejecuta un megaproyecto con presupuesto entre $2.299 y $2.800 millones de pesos que incluye 2.156 metros de cerco perimetral, 12 accesos peatonales controlados, más de 4.000 metros cuadrados de senderos accesibles, 19 escaños inclusivos e iluminación no invasiva. El acceso de la Avenida 21 de Mayo estará cerrado hasta diciembre de 2026.
¿Se puede visitar durante las obras?
Sí, pero por accesos peatonales específicos. El acceso principal de la Avenida 21 de Mayo está cerrado. Hay 5.470 metros cuadrados de estacionamientos disponibles y los nuevos senderos accesibles permiten recorrer el humedal de forma segura.
¿Por qué se sacaron 100 kilos de basura de la laguna?
En noviembre de 2025, la DMAO realizó un operativo de rescate que reveló la magnitud de la degradación: neumáticos, plásticos, botellas y restos de mascotas habían sido arrojados al humedal durante años. Este operativo ilustró la tragedia de los bienes comunes y aceleró la decisión de proteger el terreno con infraestructura.
¿Qué especies se pueden ver en el parque?
El parque alberga 49 especies de plantas vasculares (como la lenga y el nirre) y 32 especies de aves, incluyendo la bandurria, el pato juaral y el quetal de hoja. Muchas de estas aves son migratorias y utilizan el parque como estación de paso en corredores que cruzan continentes.
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